Buenos Aires, 24 de abril de 2020. La pandemia del Covid-19 ha llevado al gobierno nacional a tomar decisiones que afectan la vida de cada persona en nuestro país. Estas medidas de protección son fundamentales para hacer frente en conjunto a este virus y requiere del esfuerzo de toda la sociedad.

De esta forma, quienes pudieron adaptar su trabajo a las nuevas medidas de protección lo han hecho aprovechando las facilidades de la tecnología, asumiendo costos, pero haciendo el máximo esfuerzo para lograr sus objetivos laborales y personales.

El Congreso de la Nación tiene que adaptarse a esta nueva realidad por varias razones -más allá de las discusiones jurídicas que puedan venir (las cuales son bienvenidas en un estado de derecho)- entre las que están:

1- El Congreso de la Nación presta un servicio esencial.
Que el Congreso de la Nación no se autoperciba como esencial para el funcionamiento de la democracia es peligroso y atenta contra los intereses de la República. El Congreso de la Nación presta un servicio de vital importancia.

2- La crisis no tiene fecha establecida de finalización.
Sería entendible la ausencia de sesiones si la crisis tuviera una fecha próxima de finalización. No es así. La incertidumbre es el común denominador. Ni Argentina ni el mundo están próximos a terminar con esta crisis. Y la inacción de uno de los poderes del Estado no es aceptable en el marco de la República.

3- El país se encuentra inmerso no solamente en una crisis de salud pública sino también en una extendida crisis económica que es profundizada por las consecuencias del Covid-19.
Argentina tiene múltiples desafíos que el Congreso debe enfrentar. Si bien nuestro país tiende a fortalecer la figura del Presidente de la Nación, el Poder Legislativo tiene tres roles fundamentales:

  • Representar: por nuestro carácter federal y forma de elección, el Congreso de la Nación es el órgano máximo de representación en la República. Los partidos políticos representan la diversidad de intereses de la ciudadanía de todo el país y de cada uno de los intereses provinciales.
  • Legislar: el Congreso de la Nación es el encargado de dictar las leyes que rigen en la Nación. Las delegaciones legislativas son en materias determinadas -como muchas en esta emergencia-, sin embargo el Congreso tiene un sinfín de temáticas a tratar que no pueden ser postergadas.
  • Controlar: si bien como mencionamos el Congreso puede delegar facultades durante una emergencia, eso no significa que no deba ejercer control sobre las decisiones tomadas por el Ejecutivo en esta materia y en otras.

4- Existen herramientas informáticas para el trabajo a distancia desde la seguridad del hogar de cada legislador y legisladora.
Cuando la mayoría de la ciudadanía se está adaptando a nuevas formas de trabajo para cumplir con sus deberes cotidianos, el Congreso de la Nación debe encontrar las herramientas necesarias para cumplir con su rol fundamental.

El artículo 14 del Reglamento de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación indica que “los diputados no constituirán Cámara fuera de la sala de sesiones, salvo los casos de fuerza mayor”.

El Congreso de la Nación tiene un rol intransferible, esencial y urgente frente a la crisis actual. Su ausencia dentro del sistema republicano implica asumir una serie de riesgos que no son propios del sistema democrático vigente.

Al igual que los Gobiernos nacional, provinciales y municipales, el Congreso de la Nación y las Legislaturas Provinciales tienen que estar en pleno funcionamiento.

Las herramientas están disponibles y pueden ser adaptadas para esto. La discusión jurídica podrá tener lugar, pero eso no debe frenar los intentos de ambas Cámaras en avanzar hacia la normalización de la actividad legislativa.