El Informe Global de Corrupción: Educación es una publicación elaborada por Transparencia Internacional que constituye una fuente de referencia sobre herramientas y soluciones que podrían adaptarse a su escuela, universidad, localidad, distrito y país. También es un llamado a la acción dirigido a gobiernos, empresas, docentes y académicos, estudiantes e investigadores, padres y ciudadanos en todo el mundo para que recuperen a la educación del flagelo de la corrupción.

En muchos países, la educación constituye el área más significativa del sector público, y a menudo representa más de un quinto del total del gasto público gubernamental. La educación es un derecho humano fundamental y un factor que fomenta el desarrollo personal, social y económico, pero la educación es particularmente vulnerable a la corrupción.  Debido a la importancia decisiva que se le reconoce, el sector también puede ser objeto de manipulación. Quienes prestan servicios educativos ocupan una posición de poder que les permite exigir favores por medios extorsivos, y con frecuencia se ven obligados a hacerlo cuando la corrupción en los estratos superiores menoscaba sus posibilidades de ser reconocidos o de recibir un salario adecuado. Al mismo tiempo, los padres buscan naturalmente brindar a sus hijos las mejores oportunidades, y a menudo desconocen qué actos constituyen una exigencia de pago ilícita.

Las instituciones que no cuentan con mecanismos efectivos de supervisión y control son las más propensas a la corrupción y los jóvenes son las víctimas más directas de la corrupción en la educación, ya que esto puede afectar la integridad y la dignidad de una persona para el resto de su vida, así como a la sociedad en general. La inversión social en los ciudadanos del futuro está destinada a fracasar cuando las personas pueden conseguir éxito de manera deshonesta y sin ningún mérito, engrosando así las filas de futuros líderes y profesionales incompetentes.

La corrupción en las escuelas puede incluir la contratación de obras de construcción, “escuelas paralelas” sin habilitación, “docentes fantasma” y el desvío de recursos destinados inicialmente a libros de estudio y suministros, soborno en el acceso a educación y compra de calificaciones, nepotismo en la designación de docentes y falsificación de diplomas, uso indebido de subsidios escolares con fines particulares, ausentismo y reemplazo de la educación formal por formación particular privada.

El Informe Global de la Corrupción: Educación aborda además prácticas como explotación sexual en el aula que representan abuso del poder delegado y, por ende, corrupción. También analiza además otros fenómenos como las “fábricas de títulos y acreditaciones”, la manipulación de información relativa a puestos de trabajo y la corrupción en el reconocimiento de títulos en la educación transnacional, que generan riesgos para más de 3,7 millones de estudiantes extranjeros en todo el mundo.

No hay soluciones fáciles para contrarrestar la corrupción en el sector de educación, pero las recomendaciones precedentes y las iniciativas que se presentan en el Informe Global de la Corrupción: Educación pueden contribuir a reducir y prevenir este fenómeno en la educación. Si bien los gobiernos tienen la obligación común de hacer efectivo el derecho a la educación, las estrategias para combatir la corrupción deberán adaptarse al contexto de cada país, teniendo en cuenta que las medidas que resultan efectivas en un entorno pueden sin duda fracasar en otros.  Es lo mínimo que podemos hacer por las generaciones futuras.

Para acceder al informe (en inglés) visitar la siguiente dirección: http://www.transparency.org/gcr_education, próximamente estará disponible en castellano.

Palabras clave: informe global de corrupción: Educación, Transparencia Internacional