La Cuenca Matanza–Riachuelo, que recorre 14 municipios bonaerenses y parte de la Ciudad de Buenos Aires, contiene el curso de agua más contaminado del país y es, por caso, el ejemplo más claro sobre la incidencia de la corrupción en la crisis del agua en la Argentina.

Sucede que su contaminación es producto de la falta de aplicación de las normativas existentes, que se ven reflejadas en la cantidad de industrias no autorizadas que vierten sus desechos sobre el río, mientras que las industrias autorizadas no respetaron la capacidad receptora que tiene la cuenca. Esto sólo puede suceder por la falta de controles de las autoridades, según explican desde el Espacio Matanza-Riachuelo, una red integrada por ONG que busca articular la participación y el control ciudadano en su saneamiento.

Actualmente se tramita ante la Corte Suprema de Justicia una causa por daños y perjuicios originados por la contaminación del Riachuelo. Se trata de una demanda iniciada por un grupo de ciudadanos contra el Estado Nacional, la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia de Buenos Aires y 44 empresas.