En esta sección semanal destacamos las noticias que no son tapa de los  diarios y que muchas veces pasan desapercibidas dentro de la vorágine informativa diaria de los medios. Van acompañadas por un breve comentario de un miembro de nuestro staff.

Avalan presentación de ONG contra una telefónica por el modo de facturación de celulares (Centro de Información Judicial)

En términos comparativos, el fallo “Halabi” siguió la tradición que en su momento iniciaron “Siri” y “Kot”, pues, al igual que en aquélla época, el Máximo Tribunal afinó el lápiz para consagrar procedimientos de raigambre constitucional. La Corte afianzó la posición más garantista respecto al alcance de la noción de los derechos de incidencia colectiva, aseguró que abarca a los intereses individuales homogéneos. Con esa decisión se abrió un panorama alentador para todos los grupos que padecen afectaciones masivas en sus derechos y a los que el litigio en términos individuales les genera un costo imposible de afrontar. También creció considerablemente la proyección de las acciones colectivas y la posibilidad de generar espacios participativos en el ámbito judicial.
El fallo de la noticia que comentamos –y muchas otras decisiones judiciales concordantes- son ejemplos de esta nueva tendencia. Los desafíos, ahora, se concentran en todos los planos –el legislativo, judicial y en la comunidad de abogados- para generar un aprendizaje y consenso suficiente para lograr una regulación adecuada y una práctica éticamente aceptable en estas acciones colectivas.
Verónica Tarzia, Justicia.-
Hechizo del tiempo (La Nación)

El artículo describe el paralelismo que el autor considera existe, entre nuestros dirigentes, de distintos signos políticos, en su visión cortoplacista, en contraposición con la excelente actuación del personaje de la película del mismo nombre que pretende sacar partido de la sucesión de los días de la Marmota. Bill Murray – el protagonista- se ve obligado a repetir el mismo dia, situación que lo impulsa a probar distintas opciones: desde aprender a tallar figuras en hielo hasta tocar el piano como si lo hiciera habitualmente.
En este  film el actor explora una fantasía que todos tal vez hayamos tenido alguna vez. Cómo cambiar la realidad a futuro y soñar de pronto con reivindicar los mejores momentos de nuestro pasado, sin quedarnos estancados en la rémora permanente de un tiempo ya vivido.
Queda entonces planteada una reflexión: los gobiernos y las sociedades modernas, deberían intentar revertir este “hechizo” reiterativo, diseñando estratégicas medidas que puedan planificar políticas públicas sustentables en, al menos, un tiempo razonable. Si se entiende con cierta inteligencia emocional y racional la finitud de la vida humana, vale la pena apelar a recrear la creatividad para llenar de contenido el lapso de nuestra vida tanto personal como política, no????
El desafío está a la vista, lo importante es no perderlo de vista.
María Batch, Construcción de Ciudadanía.-

El drama que se vive en Soldati tiene múltiples causas, orígenes y responsables.  Probablemente lo más sensato sea, primero resolver el problema y luego investigar y sancionar a los responsables. No parece ser el camino que está adoptando la dirigencia local y nacional que entre chicanas y pases de factura, se olvida de resolver el problema de fondo.

Pero para resolver el problema de fondo se deben dejar los discursos a un lado y focalizar en el análisis sobre la información existente.  El presupuesto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para el 2010 destina más de 400 millones de pesos al Instituto de la Vivienda de la Ciudad.  Este monto, para nada marginal, representa un tercio de lo presupuestado para los servicios sociales. Pero con el correr de los años viene descendiendo: en 2005 era el 5,3 y para el 2010 solamente un 3%.

Pero más allá de la foto, si uno mira la película, es decir, cuántos de estos 400 millones de pesos fueron realmente ejecutados por el Instituto de la Vivienda de la Ciudad se encontrará con datos aún más desalentadores. Hacia mitad de año, la Auditoría General de la Ciudad aseveró que el organismo es 100% ineficiente, paga sobreprecios de hasta un 30%, no cumple con los plazos de ejecución y lo que podría ser lo más importante: presenta una tasa de construcción del 10%.
Hace aproximadamente cuatro meses, el juez en lo Contencioso Administrativo Roberto Gallardo advertía: “La demanda de vivienda en los sectores bajos y medio bajos aumenta y la Ciudad no afronta esta problemática con una acción sostenida en el tiempo. Existe demasiada apelación por parte del gobierno frente a las demandas”.
Quizás la construcción de viviendas no sea la única solución al problema que se presenta actualmente, que como se dijo al principio, presenta diversas causas. Pero es esencial que las autoridades de turno muestren voluntad política, decisión, eficacia,  eficiencia y transparencia para resolver la parte que les compete.  El primer paso debería ser dotar de jerarquía al Instituto de la Vivienda de la Ciudad, exigirle el cumplimiento de metas físicas, el pleno acceso a la información, transparencia y rendición de cuentas hacia toda la ciudadanía.
Federico Arenoso, Transparencia y Anticorrupción.-