Buenos Aires, 29 de enero de 2019.  Argentina alcanzó los 40 puntos sobre 100 posibles en el Índice de Percepción de Corrupción que elabora Transparencia Internacional y que mide la corrupción en el sector público. Año a año el índice, el más consultado en materia de corrupción, ubica a la mayoría de los países del mundo en un ranking de 0 a 100, donde los países que más se acercan a 100 puntos son los percibidos como más transparentes y los que se acercan a 0 los percibidos como más corruptos. Argentina con 40 puntos obtenidos en 2018, si bien obtuvo un punto más que los recibidos en 2017, sigue ubicada en el puesto 85 de la medición sin avances significativos.

Los 40 puntos obtenidos por nuestro país lo mantienen por debajo de la media global (43 puntos) en materia de percepción de corrupción, que de por sí es una media muy mediocre, y lo ubica entre los dos tercios de los países que no alcanzan los 50 puntos de acuerdo al estudio.

En relación a los países de América, Argentina se ubica en el puesto 16 sobre 32 países, ranking que encabezan Canadá, Estados Unidos, Uruguay, Barbados, y Chile; y cierran México, Guatemala, Nicaragua, Haití, y Venezuela.

El Índice de Percepción de Corrupción lo lidera Dinamarca con 88 puntos, seguido por Nueva Zelanda con 87 puntos, y Finlandia con 85 puntos.

Por el contrario los países percibidos como más corruptos son Somalía 180 puntos, Syria con 178 puntos, y Sudan del Sur también con 178 puntos.

Pablo Secchi, Director Ejecutivo de Poder Ciudadano, Capítulo Argentino de Transparencia Internacional menciona que “Si bien se observa una muy pequeña mejora en cómo se percibe a Argentina, aún nuestro país se encuentra en un lote de países que ocupan el tercer cuarto de la medición. Más allá de las normativas sancionadas, como país tenemos una deuda con la aplicación de esas normas y especialmente con la transformación del sistema judicial que continúa sin cambios significativos en los últimos años “.

Desde Transparencia Internacional, Delia Ferreira Rubio, Presidenta de la institución, indica que “El sector público sigue siendo percibido con un alto grado de corrupción. Seguimos estando muy lejos de nuestros vecinos Uruguay y Chile y por debajo del promedio del continente. Este resultado muestra que aún hay mucho por hacer. Para luchar efectivamente contra la corrupción es indispensable garantizar el acceso a la información pública, mejorar los niveles de integridad y ética, como también mecanismos de prevención de los conflictos de interés que son la puerta de ingreso de la corrupción. La asignatura pendiente incluye la mejora de los mecanismos de prevención y también los procesos de investigación para que la sanción en los casos de corrupción sea efectiva y no demore décadas”

 

Análisis de resultados – Poder Ciudadano

El pequeño avance de Argentina se puede llegar a explicar a partir de ciertas normativas en materia de transparencia que se fueron sancionando durante los últimos años como la ley de acceso a la información pública y la agencia de acceso a la información correspondiente; la ley del arrepentido y su aplicación en el caso de los cuadernos; y la ley de responsabilidad penal de las personas jurídicas, entre otras.

El país aún tiene muchos desafíos en materia de transparencia y lucha contra la corrupción. Argentina se adeuda una nueva ley de Ética en el Ejercicio de la Función Pública que controle eficazmente el conflicto de interés, que es el espacio donde más dudas acumula el actual gobierno; redefinir el rol de la Oficina Anticorrupción y su independencia; una nueva ley de compras y contrataciones que incorpore estándares de integridad y transparencia; pero principalmente reducir la brecha entre las normas y las prácticas.

En materia de Acceso a la Información, si bien se avanzó con una normativa moderna, y se creó una Agencia de Acceso a la Información que realiza un excelente trabajo, aún el gobierno nacional pone trabas para acceder a información que ellos consideran sensible a los intereses del gobierno, como por ejemplo los ingresos a la Quinta de Olivos que dimos cuenta la semana pasada.

Como siempre la gran deuda se relaciona con la eficacia y transparencia en el Poder Judicial, que no ha tenido cambios significativos en los últimos años.